Cómo pasar las navidades tras el diagnóstico

Cómo pasar las navidades tras el diagnóstico

Pasar las primeras navidades tras haber sido diagnosticado de cáncer recientemente, puede hacerse muy “cuesta arriba”. 

El propio diagnóstico, sea en la época del año que sea, es de por sí un momento muy vulnerable y difícil de afrontar. Si, además, esto se produce en un contexto donde sólo vemos anuncios donde nos reflejan sentimientos como la felicidad, la unión, el disfrute con los nuestros, etc., puede ser incluso, aún peor. 

Es habitual que se produzcan momentos incómodos donde no sepamos cómo actuar. Así que te traigo las respuestas a algunas de esas preguntas que pueden surgirte si estás en esta situación.

¿Hasta dónde tengo que hablar de mi enfermedad? ¿Debo contarle lo que me ocurre a todo el mundo?

La respuesta es no. Necesitas algo de tiempo para poder asimilar el impacto que crea una noticia como esta. Es importante que seas compasivo contigo, que te sientas libre de hablar de esto si te apetece. 

Permítete expresar a tus personas de confianza lo que necesitas. Por ejemplo: “Necesito que en la reunión de esta noche respetéis hasta dónde me apetezca contar”. 

A veces, puede resultar incómodo pedir este tipo de cosas, aunque sea a nuestros más allegados, pero te servirá para que tú puedas sentirte en un espacio de seguridad. También para ellos será importante, porque les ayudará a saber cómo tratarte para que te sientas mejor. 

Otras frases que pueden permitirte sentir mejor y respetar el ritmo que necesitas, es “Gracias por preocuparte por mi salud, pero ahora mismo no me apetece hablar de esto. En otro momento, te contaré más”. 

Es habitual que te encuentres con personas que aún no hayas visto y te pregunten sobre tu enfermedad. Esta frase es una manera muy asertiva de poder resolver esta situación. 

¿Tengo que ir a todas las reuniones sociales y familiares? ¿Tengo que apuntarme a todos los planes?

La respuesta es no. Si el diagnóstico es reciente, es muy probable que tengas una mezcla de emociones que casi no puedas ni distinguir. Sentirte triste y apático es natural, al estar pasando por este duelo por la pérdida de tu salud. 

Cuando estas emociones aparecen, nos apetece recogernos en nuestra intimidad para poder pensar en todo esto y ayudarnos a asimilarlo. 

Date permiso para conectar con tu tristeza y tus miedos, pero ¡cuidado! Si nos dejamos arrastrar por esta tristeza, podemos estar cayendo en una trampa que sólo hará que nos sintamos cada vez más decaídos. 

Intenta buscar un equilibrio entre dejarte sentir tus emociones y no dejarte llevarte por ellas. 

Si has empezado con los tratamientos, puede que te sientas cansado o con algún síntoma secundario. En este caso, haremos lo mismo que con la tristeza. Nos permitiremos descansar si es lo que necesitamos, pero sin quedarnos aislados en casa. La actividad física y las reuniones sociales son estimulantes. 

A veces, es difícil romper esta sensación de apatía y desgana, pero después te sentirás mejor. ¡Te reto a probarlo y a que me lo cuentes!

En resumen…

Lo más importante eres tú. Ten muy en cuenta lo que tú necesitas y hazte cargo de esta necesidad. 

Si lo que crees que más te va a ayudar a gestionar emocionalmente es hablar de ello, llama a un amigo y tomaros un café mientras compartes lo que te preocupa. 

Si sientes que este momento estás sobrecargado y necesitas cambiar el foco, pide poder hablar de otra cosa. 

Si te sientas tan triste que hoy (sólo hoy) necesitas quedarte en tu sofá, a solas, permítetelo. Pero recuerda que mañana tendrás que “salir de ahí”. Cuídate mucho, lo harás muy bien.

Si tienes alguna duda, ponte en contacto con nosotros y estaremos encantados de ayudarte. Y si quieres agendar una visita con nuestra psicooncóloga Marta Garrido, puedes escribirle aquí.

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Artículo redactado y validado por:

Marta Garrido

Marta Garrido

Psicooncóloga.

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