Dieta cetogénica ¿puede ayudar a combatir el cáncer?

Conoce los beneficios de la dieta cetogénica en pacientes con cáncer

¿Qué es la dieta cetogénica o Keto?

La dieta cetogénica se caracteriza por ser alta en grasas y muy baja en carbohidratos, destinada a inducir la producción de cuerpos cetónicos, como pasaría si estuvieras en ayunas. Esta dieta imita los efectos metabólicos del ayuno sin privarnos de energía (kcal), lo que la convierte en una opción interesante para diversos problemas de salud.

Hay cuatro tipos de dietas cetogénicas: la clásica, la de triglicéridos de cadena media, la dieta Atkins modificada y la dieta con índice glucémico bajo. Cada uno de estos tipos ofrece flexibilidad en cuanto a las proporciones dietéticas y la ingesta de carbohidratos, para adaptarse a las diferentes necesidades y preferencias.

La clásica es la más tradicional y utilizada, y presenta una proporción de 4:1 entre grasas y proteínas más carbohidratos. La grasa aporta el 90% de las calorías de esta dieta, en su mayoría derivadas de los triglicéridos de cadena larga.

La de triglicéridos de cadena media, por otro lado, es más flexible en cuanto a las proporciones dietéticas que la clásica y se calcula en función del porcentaje de energía derivado de los triglicéridos de cadena media.  También se utilizan suplementos de ácidos grasos.

La dieta Atkins modificada se basa en la dieta Atkins y no tiene proporciones cetogénicas estrictas. Incluye una ingesta limitada de carbohidratos, por lo general a partir de 10 a 15 g/día, que puede aumentarse con el tiempo. Esta dieta no implica restricciones de proteínas, líquidos o calorías.

A diferencia de la clásica estricta, el tratamiento con índice glucémico bajo es un poco más fácil de seguir. Incluye una composición baja en hidratos de carbono diseñada para minimizar los picos en los niveles de azúcar en sangre. Los alimentos incluidos en este régimen tienen índices glucémicos inferiores a 50, lo que significa que provocan un aumento más lento y bajo de los niveles de glucosa en sangre.

Lo que hoy en día no sabemos es que, aunque, probablemente sean todas igual de eficaces, realmente, no está claro si los mecanismos de acción de estas dietas difieren. 

Dieta cetogénica alimentos y plan nutricional

Los siguientes alimentos podrían formar parte de una dieta cetogénica equilibrada:

Verduras: Hojas verdes (como berza y espinaca), crucíferas (como brócoli y coles de Bruselas), y otras comunes (como alcachofa, espárragos y tomates).

Frutas: frutos rojos como moras y fresas, y algunas frutas como manzanas, kiwi y peras, todas con moderación.

Alimentos ricos en proteínas: huevos, pescado (salmón, atún, sardinas), mariscos, aves (pollo, pavo), carnes rojas como el cerdo o la ternera, tofu, tempeh y proteína vegetal texturizada.

Lácteos enteros: kéfir, yogur griego, queso.

Harinas sin trigo ni granos: almendra, coco, soja.

–  Grasas y aceites: ghee, mantequilla, aceite de oliva, de coco, frutos secos y semillas

Especias y condimentos

Un ejemplo de menú sería:

  • Café con bebida de almendra sin azúcar. Tostada de pan de almendra con aguacate y huevos revueltos.
  • Salmón al horno con brócoli.
  • Yogur con pistachos.
  • Noodles de calabacín con soja texturizada en salsa pesto.

Alimentos no permitidos en dieta cetogénica

Los alimentos ricos en carbohidratos que no estarían permitidos o solo en muy pequeñas cantidades serían: los tubérculos y cereales como la patata, boniato, calabaza, arroz, pan, pasta, legumbres como las lentejas o los garbanzos y frutas como el plátano, mango o los zumos de frutas.

Por supuesto, tampoco estarán permitidos alimentos con altas grasas saturadas como  los refrescos, la bollería o la repostería.

Además, también te compartimos información de alimentos prohibidos para personas con cáncer y algunos alimentos que ayudan a la prevención del cáncer que te podría ser de utilidad. 

Dieta cetogénica y cáncer ¿qué relación tienen?

Dieta cetogénica y cáncer ¿qué relación tienen?La dieta cetogénica ayuda a reducir drásticamente el consumo de carbohidratos. Esto obliga al cuerpo a quemar grasa corporal en lugar de azúcares, lo que lleva a la producción de cuerpos cetónicos que pueden servir como fuente de energía alternativa para las células normales, pero no necesariamente para las células cancerosas, lo que podría inhibir el crecimiento del cáncer al privarlas de su “supuesta” (lo veremos más adelante) fuente de energía preferida, la glucosa.

Al interrumpir el suministro de glucosa, la dieta cetogénica puede limitar la energía disponible para las células cancerosas, que a menudo dependen en gran medida de la glucosa debido a su metabolismo alterado, un fenómeno conocido como efecto Warburg, lo que podría, teóricamente, ralentizar la progresión del tumor.

Investigación científica

Se ha demostrado que los cuerpos cetónicos producidos durante una dieta cetogénica, como el 3-hidroxibutirato, mejoran la capacidad del sistema inmunitario para combatir el cáncer al mejorar la inmunidad mediada por las células T contra las células tumorales.

En todo caso, la dieta cetogénica funcionaría siempre de forma sinérgica (y no por sí misma) con ciertos tratamientos oncológicos, aumentando su eficacia al mejorar la salud metabólica de los pacientes y, posiblemente, haciendo que las células cancerosas sean más susceptibles al tratamiento debido a la alteración del entorno metabólico.

Esto suena muy bien, pero aún falta mucho camino por investigar. Seguro que has escuchado que las células tumorales solo se alimentan de glucosa (presente en cereales, frutas, legumbres, también bollería o refrescos), aunque esto no es cierto. De hecho, en ausencia de glucosa, las células cancerosas pueden obtener nutrientes a través de las proteínas, las grasas o deshechos de las mismas.

Además, según los últimos estudios, la eficacia de la dieta cetogénica variaría según el tipo de cáncer; por ejemplo, los gliomas y los neuroblastomas responden, mientras que otros tumores cerebrales no.

Ciertos tipos de cáncer, como algunos modelos de leucemia mieloide aguda, crecen más rápido cuando las dietas son ricas en grasas. El cáncer de mama triple negativo muestra una preferencia por utilizar la oxidación de los ácidos grasos para obtener energía. Y, algunos tipos de células no dependen necesariamente del metabolismo de la glucosa como el cáncer de próstata.

Esto es, lo que yo, aludiendo al refranero español, resumo en “cuando no hay lomo, de todo como”. Si las células no tienen glucosa, tendrán otra cosa.

Beneficios dieta cetogénica: 

Seguir una dieta cetogénica puede ofrecer algunos beneficios. Te los contamos a continuación. 

Reduce niveles de insulina

La insulina y algunas de las alteraciones genómicas más prevalentes en el cáncer activan la cascada de señalización de la fosfatidilinositol 3-cinasa (PI3K). Esta vía regula el metabolismo celular, así como la supervivencia y proliferación celular. Por lo tanto, los niveles altos de insulina pueden promover y sostener el crecimiento tumoral. Una dieta basada en alimentos vegetales se asocia con una disminución de las concentraciones de insulina en plasma en ayunas y una mejor sensibilidad a la insulina. También se han reportado niveles disminuidos de insulina en ensayos clínicos de dietas cetogénicas, aunque algunos estudios preclínicos mostraron hallazgos contrarios, sugiriendo un aumento de la resistencia a la insulina. 

Reduce células tumorales

El uso de la dieta cetogénica como enfoque preventivo o terapéutico contra el desarrollo y la proliferación de las células tumorales se basa en los cambios en el metabolismo proteico y mitocondrial de las células tumorales. Además, las alteraciones en la expresión génica y las alteraciones en la vascularización tumoral contribuyen a la posible reducción del número de células tumorales. 

Algunos estudios sugieren beneficios para reducir el tamaño del tumor. Sin embargo, se necesitan más estudios para comprender plenamente los efectos de esta dieta en las células tumorales.

Producción de cuerpos cetónicos

Se ha descubierto que intracelularmente, específicamente el beta-hidroxibutirato, un tipo de cuerpo cetónico, tiene un efecto negativo en las células tumorales al inhibir varias enzimas cruciales para el metabolismo de las células cancerosas, como la hexoquinasa, la lactato deshidrogenasa y la piruvato deshidrogenasa.

Alimentación durante el tratamiento oncológico

La alimentación durante el tratamiento oncológico es compleja. Por tanto, hay que considerar los efectos secundarios que esta dieta puede producir a corto y largo plazo.

A corto plazo: fatiga, irritabilidad, dolor de cabeza, náuseas, deshidratación, hipoglucemia, diarrea, acidosis metabólica, rechazo a la comida… aunque el “ketoflu” se puede prevenir.

A largo plazo: cálculos renales, disminución de la densidad ósea, niveles de colesterol altos, neuropatía…

Los síntomas gastrointestinales como estreñimiento, dolor abdominal, náuseas y reflujo pueden persistir durante todo el tiempo. Antes de comenzar ningún tipo de dieta es necesaria una correcta valoración nutricional para evitar más efectos secundarios y déficits nutricionales.

Otro problema que nos surge con esta dieta es que no tenemos estudios que evalúen la idoneidad de esta dieta a largo plazo.

En resumen, es crucial investigar y entender las necesidades metabólicas únicas de cada tumor antes de sugerir alegremente cambios en la dieta, para evitar acelerar la progresión del cáncer. 

La dieta cetogénica es prometedora en los estudios de laboratorio, pero no es un tratamiento oncológico independiente. En humanos, todavía nos falta mucho recorrido debido a la baja tasa de adherencia que suele haber en los estudios en pacientes oncológicos que se someten a esta dieta.

Hay varios ensayos clínicos ahora mismo, que se centran en los cánceres relacionados con el cerebro (gliomas, glioblastomas) y el cáncer de mama.

Es esencial que antes de hacer cualquier cambio drástico en tu alimentación, contactes con un dietista-nutricionista cualificado. 

Si tienes alguna duda, ponte en contacto con nosotros y estaremos encantados de ayudarte. Y si quieres agendar una visita con nuestra nutricionista Victoria Góngora, puedes escribirle aquí.

Referencias:

  • Shah UA, Iyengar NM. Plant-Based and Ketogenic Diets As Diverging Paths to Address Cancer: A Review. JAMA Oncol. 2022 Aug 1;8(8):1201-1208. doi:10.1001/jamaoncol.2022.1769
  • Salido-Bueno B, Gil-Hernandez E, Rueda-Ruzafa L, Gomez-Chica P, Roman P, Cardona D. Effects of ketogenic diets on cancer-related variables: A systematic review and meta-analysis of randomised controlled trials. Nutr Bull. 2024 Jun 24. DOI: 10.1111/nbu.12693 
  • Talib WH, Al-Dalaeen A, Mahmod AI. Ketogenic diet in cancer management. Curr Opin Clin Nutr Metab Care. 2023 Jul 1;26(4):369-376. DOI:10.1097/MCO.0000000000000944 
  • Zhu, H., Bi, D., Zhang, Y. et al. Ketogenic diet for human diseases: the underlying mechanisms and potential for clinical implementations. Sig Transduct Target Ther 7, 11 (2022). https://doi.org/10.1038/s41392-021-00831-w 
  • Montégut L, de Cabo R, Zitvogel L, Kroemer G. Science-Driven Nutritional Interventions for the Prevention and Treatment of Cancer. Cancer Discov. 2022 Oct 5;12(10):2258-2279. doi: 10.1158/2159-8290.CD-22-0504  
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Artículo redactado y validado por:

Nutricionista oncológica, Victoria Góngora

Victoria Góngora

Nutricionista oncológica

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