El ejercicio físico ayuda a prevenir diferentes tipos de cáncer

Ejercicio y Cáncer - Convive con el Cáncer: Descubre cómo la actividad física puede ser un apoyo fundamental.

El ejercicio y el cáncer tienen una relación positiva clave para contrarrestar los factores que aumentan el riesgo de padecer esta enfermedad. Pero, ¿Cuáles son los beneficios de realizar ejercicio físico? Esta pregunta, a menudo asociada a la salud cardiovascular y la prevención de enfermedades como la diabetes mellitus y la osteoporosis, nos lleva a un descubrimiento menos conocido pero igualmente crucial: la influencia positiva del ejercicio en la reducción del riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer. 

En este contexto, la importancia del ejercicio físico para la prevención y tratamiento del cáncer emerge como un componente esencial, abarcando desde la mitigación de efectos secundarios del tratamiento hasta la promoción de la salud en sobrevivientes de cáncer. Enfocándonos en la evidencia científica, estudios recientes respaldan la idea de que la actividad física regular, en especial la de intensidad vigorosa, se asocia con una disminución estadísticamente significativa del riesgo de varios tipos de cáncer. En este artículo te explicaremos cómo el ejercicio físico no sólo previene, sino que también se convierte en una herramienta vital para mejorar la calidad de vida de aquellos afectados por esta enfermedad.

¿Cuáles son los beneficios de realizar ejercicio físico?

Es bien conocido por todos los beneficios que el ejercicio físico produce en nuestra salud, fundamentalmente a la hora de ayudar a prevenir enfermedades cardiovasculares, diabetes mellitus y osteoporosis. Sin embargo, es menos conocido su beneficio a la hora de reducir el riesgo de sufrir algunos tipos de cáncer.

En la actividad física, se revela un componente clave para fortalecer nuestras defensas contra el cáncer. La conexión entre el ejercicio y la reducción del riesgo de cáncer es un testimonio de la complejidad de los beneficios que esta práctica aporta a nuestro organismo. A medida que profundizamos en la comprensión de cómo el ejercicio afecta positivamente a distintos sistemas del cuerpo, se revela un panorama alentador en el que el movimiento regular no solo fortalece nuestros músculos y huesos, sino que también desempeña un papel activo en la prevención de ciertos tipos de cáncer.

La importancia del ejercicio físico para la prevención del cáncer

El ejercicio físico emerge como un componente esencial en la prevención y tratamiento del cáncer, destacando su impacto positivo en diversos aspectos. La actividad física, especialmente el ejercicio oncológico adaptado, no solo contribuye a mantener la fuerza muscular y mejorar la resistencia física, sino que también ha demostrado reducir los efectos secundarios del tratamiento del cáncer. 

Enfocado en sobrevivientes de cáncer, el ejercicio de fuerza y el entrenamiento de resistencia no solo promueven la salud general, sino que también están relacionados con la disminución del riesgo de recurrencia. Los programas de ejercicios, que incluyen tanto ejercicio aeróbico como de fuerza, se han integrado cada vez más en la atención médica, reconociendo el papel fundamental de estar físicamente activo en el bienestar de los pacientes. 

Además, adoptar un estilo de vida activo no solo ayuda a prevenir el cáncer, sino que también se convierte en una herramienta vital para mejorar la calidad de vida de aquellos afectados por esta enfermedad.

Ejercicio físico y cáncer: evidencias científicas

En España se han diagnosticado en el año 2019 aproximadamente 270.000 nuevos casos de cáncer. Así mismo el cáncer es la segunda causa de muerte en España, con una mortalidad del 26 %. Debido a esto, es muy importante fomentar aquellos hábitos que pueden reducir el riesgo de padecer cáncer, como practicar algún deporte o realizar ejercicio de manera habitual.

Existe amplia evidencia científica sobre el impacto positivo que tiene practicar ejercicio físico de manera regular sobre la reducción del riesgo de padecer algunos tipos de cáncer.

Según el estudio recientemente publicado en Journal of Clinical Oncology , la realización de un ejercicio de intensidad vigorosa de manera regular, cuantificado en 7,5-15 MET horas / semana (unidad de medida del índice metabólico y que se define como la cantidad de calor emitido por una persona en posición sedente por metro cuadrado de piel).

Este estudio es un análisis agrupado de 9 cohortes de estudios prospectivos. Se realizó un seguimiento de 755,459 participantes (edad media, 62 años; 53% mujeres), durante 10.1 años. Durante este seguimiento se diagnosticaron 50.620 cánceres.

De este estudio se concluye que la realización de una actividad física de una intensidad vigorosa   (7.5-15 horas MET / semana) se asoció con un riesgo estadísticamente menor de 7 de los 15 tipos de cáncer estudiados, incluido el  cáncer de colon (8% -14% menor riesgo en hombres ), mama (6% -10% menor riesgo), endometrio (10% -18% menor riesgo), riñón (11% -17% menor riesgo), mieloma (14% -19% menor riesgo), hígado (18% -27% menor riesgo) y linfoma no Hodgkin (11% -18% menor riesgo en mujeres). Cuando se ajustaron estos resultados al índice de masa corporal, se eliminó el efecto del ejercicio físico sobre la reducción del cáncer de endometrio.

Cómo ayudar a una persona con cáncer

El realizar ejercicio físico de manera habitual, no sólo es importante a la hora de prevenir ciertos tipos de cáncer, sino que también ejerce un efecto positivo en aquellos pacientes que han sufrido o sufren un cáncer. Un estudio publicado en 2008 mostró que las mujeres activas tras el diagnóstico de un cáncer de mama tenían un 67% menor riesgo de recaída y un 45% menor riesgo de muerte que aquellas que tenían un estilo de vida inactivo.

Por otro lado, aquellos pacientes que sufren un cáncer y se encuentran en tratamiento, el realizar ejercicio físico de manera habitual, les ayuda a fortalecer los músculos, evita o mejora la rigidez en las articulaciones, disminuye la fatiga, mejora el sueño y el apetito.

Por ello, una manera de ayudar a los pacientes con cáncer es acompañarlos a realizar ejercicio físico de manera habitual. Este ejercicio deberá estar adaptado tanto en forma como en intensidad a las circunstancias de cada paciente.

Por todo ello debemos evitar llevar una vida sedentaria, practicando algún deporte o realizando ejercicio físico de manera regular, ya que ayuda a prevenir algunos tipos de cáncer, como el cáncer de colon y el cáncer de mama y en aquellos pacientes que han sufrido o sufren cáncer, su práctica mejora de forma significativa su calidad de vida.

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Artículo redactado y validado por:

Dra. Natàlia Eres

Oncóloga Médica del área de Ecomedicina y Oncología holística. Directora del Instituto Imohe.

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