¿Es cierto que si tengo una actitud—positiva o negativa—esto determina mi riesgo de cáncer o mis posibilidades de recuperación?

Hasta la fecha no existe evidencia científica convincente que relacione la “actitud” de una persona con su riesgo de padecer cáncer o morir por la enfermedad. La naturaleza de la enfermedad y los tratamientos disponibles determinarán una evolución favorable o desfavorable, pero el enfermo no es responsable de la enfermedad. El paciente necesita un periodo de adaptación a la enfermedad y a sus tratamientos por lo que es normal sentirse a veces triste, preocupado, enojado o descorazonado y, en otras ocasiones, optimista y animado. Es posible que las personas con una actitud positiva tengan más posibilidades de mantener relaciones sociales, estar activas y mejorar su calidad de vida pero darle mucha importancia a la actitud puede causar culpa y desilusión innecesaria si, por motivos que están fuera de su control, la salud del paciente no mejora.

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